Accesorios De Las Puertas, Las Aldabas O Llamadores

Las casas antiguas y sus grandes puertas se caracterizaban por disponer de unos accesorios que permitían que los visitantes golpean el aro de metal contra otra pieza del mismo material a los fines de que funcionara como los timbres de la actualidad, a estos accesorios se les conoce como aldabas o llamadores.

Hoy en día esos elementos decorativos se han perdido o modernizado, los cerrajeros Mataró nos comentan que hoy en día ese valor estético se encuentra en los escudos de seguridad, e incluso, en las nuevas cerraduras inteligentes.

Las aldabas o llamadores son esas piezas articuladas que se colocaban en el exterior de las puertas. Su función principal a lo largo de la historia ha sido la de llamar a los ocupantes de la casa con el golpeo de esas piezas colgantes que suelen estar fabricadas en diversos materiales de fundición, tales como hierro forjado, bronce o latón. Uno de los ejemplares más antiguos hallado en la ciudad romana de Pompeya, se compone de una argolla colgada de una cabeza de Mercurio.

Origen de las aldabas.

Su origen se remonta a la Antigüedad en Pompeya, pero en el siglo XIII comienzan a tener importancia artística. A partir del siglo XIV, empiezan a usarse en casas, palacios y las formas diversas se imponen, dotando a este elemento no solo de su función práctica sino también ornamental.

        En los pueblos islámicos llegaron a colocar aldabas en las puertas, pero se ponían dos, una a la derecha, para los hombres y otra a la izquierda, para las mujeres. La de los hombres tenía forma fálica y sonido grave y la de las mujeres forma redonda y sonido agudo. Así, en función de quien llamara, salía a abrir un hombre o mujer.

Modelos de las Aldabas.

Los modelos más arcaicos consistían en martillitos suspendidos de las hojas de las puertas por la parte superior, aunque la forma más típica lo formaba una argolla que pendía de una cabeza humana, o de un león La argolla o el elemento móvil utilizado en cada caso golpeaba sobre otro saliente metálico, que podía ser la cabeza de un clavo u otra pieza algo más elaborada. En los periodos renacentista, las aldabas experimentaron un destacado desarrollo artístico, multiplicándose sus motivos ornamentales curvos. Otra de las peculiaridades que singularizan a estos objetos, son las que tienen forma de “U.     Pero el simbolismo más hospitalario era una aldaba con forma de mano, que sostiene l un fruto, como si fuese a dejarlo caer en la mano.

Significado social de las aldabas en la antigüedad.

Las aldabas, en su tiempo, constituían un símbolo de distinción y de poder económico de los habitantes de las casas, y de ahí un refrán conocido “De tal casa tal aldaba”. De la misma manera el proverbio “tener buenas aldabas” significaba que la familia contaba con el respaldo de amistades cuya influencia les podían aportar privilegios. En los siglos XIV y XV las aldabas tenían baño de oro, tallas de plata, con incrustaciones de piedras preciosas, en tales sentidos las aldabas era un indicador de la solvencia económica de las familias mientras más lujosas eran, más ricos son las familias.